CABECILLAS EN ITAGÜÍ PIDEN PERDÓN POR FIESTA EN CÁRCEL

En medio de la polémica por una parranda vallenata en la cárcel La Paz de Itagüí, cabecillas vinculados al proceso de paz urbana con el Gobierno nacional ofrecieron excusas públicas y reconocieron el impacto negativo del hecho. A través de un comunicado, los voceros de paz aceptaron que la celebración causó “un grave daño a la confianza y credibilidad” del proceso, y aseguraron que asumen la responsabilidad política como personas en proceso de resocialización. El pronunciamiento se dio luego de un operativo del Inpec que dejó al descubierto 62 neveras, 11 estufas, 26 ollas eléctricas, además de licor y drogas dentro del penal, lo que generó fuertes cuestionamientos sobre los privilegios en el lugar. Los internos también solicitaron al presidente Gustavo Petro reactivar los diálogos de paz urbana y se comprometieron a que hechos como la fiesta con Nelson Velásquez no se repitan. Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, cuestionó duramente la situación y la relacionó con la política de “Paz Total”. Finalmente, los cabecillas pidieron respeto por sus familias y rechazaron versiones sobre el ingreso de trabajadoras sexuales al penal, señalando que dichas afirmaciones responden a intereses políticos y no a una valoración objetiva de los hechos.

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En medio de la polémica por una parranda vallenata en la cárcel La Paz de Itagüí, cabecillas vinculados al proceso de paz urbana con el Gobierno nacional ofrecieron excusas públicas y reconocieron el impacto negativo del hecho.

A través de un comunicado, los voceros de paz aceptaron que la celebración causó “un grave daño a la confianza y credibilidad” del proceso, y aseguraron que asumen la responsabilidad política como personas en proceso de resocialización.

El pronunciamiento se dio luego de un operativo del Inpec que dejó al descubierto 62 neveras, 11 estufas, 26 ollas eléctricas, además de licor y drogas dentro del penal, lo que generó fuertes cuestionamientos sobre los privilegios en el lugar.

Los internos también solicitaron al presidente Gustavo Petro reactivar los diálogos de paz urbana y se comprometieron a que hechos como la fiesta con Nelson Velásquez no se repitan.

Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, cuestionó duramente la situación y la relacionó con la política de “Paz Total”.

Finalmente, los cabecillas pidieron respeto por sus familias y rechazaron versiones sobre el ingreso de trabajadoras sexuales al penal, señalando que dichas afirmaciones responden a intereses políticos y no a una valoración objetiva de los hechos.